Aunque España es el segundo país europeo y octavo del mundo con
mayor superficie de cultivos ecológicos, se estima que el 80% de la
producción española de este tipo de productos se exporta.
España cuenta con una superficie agraria de explotación ecológica de
más de 800.000 hectáreas, cuya producción alcanzó un valor estimado de
250 millones de euros e implicó a más de 1.700 industrias de
transformación. Andalucía es la primera Comunidad en cuanto a manejo
ecológico en nuestro país, seguida de Aragón, Extremadura, Castilla La
Mancha y Cataluña. El 26% del total de la superficie se dedica a los
cereales y leguminosas, seguida del olivar (25%) y otros tipos de
cultivos como los frutos secos o la vid.
Aunque España es el segundo país europeo y octavo del mundo con mayor
superficie de cultivos ecológicos, se estima que el 80% de la
producción española de este tipo de productos se exporta
mayoritariamente a Europa, en especial a Alemania, Holanda, Francia y
Reino Unido, a donde llegan sobre todos productos frescos. El consumo de
productos procedentes de la agricultura ecológica en el mercado
nacional todavía supone menos del 1% del gasto en alimentación de los
españoles.
Según un estudio realizado por el MAPA sobre "La Agricultura
Ecológica en España", aunque un 72'5% de la población española ha oído
hablar de los alimentos de origen ecológico, todavía existe un alto
porcentaje (62,1%) de ciudadanos que no los consume. El desconocimiento
es la causa principal (33'3%), seguida de otras razones como que no se
encuentran con facilidad (31'3%) o tienen un precio superior (28'1%).
Los principales motivos por los que se consumen radican en que son más
saludables (62'7%), tienen mejor sabor (37'2%), por su calidad (26'2%) y
por conciencia agroambiental (6'9%).
10 buenas razones para consumir productos ecológicos:
1. Porque son saludables -
Los productos ecológicos son más
saludables ya que están libres de residuos tóxicos persistentes
procedentes de pesticidas, antibióticos, fertilizantes sintéticos,
aditivos y conservantes, muchos de ellos utilizados en la agricultura
convencional para eliminar insectos o plagas y combatir enfermedades, y
que a medio o largo plazo pueden dañar nuestro organismo. Al no contener
substancias artificiales, los alimentos procedentes de la agricultura
ecológica son asimilados correctamente por el organismo sin alterar las
funciones metabólicas. Según los especialistas en nutrición, gran parte
de las enfermedades degenerativas tienen su origen en la alimentación.
Otra
característica de la agricultura ecológica es que, al cultivar los
alimentos en suelos equilibrados por fertilizantes naturales, los
productos son más nutritivos ya que contienen unos niveles más altos de
vitaminas (especialmente la C), minerales esenciales (calcio, magnesio,
hierro, cromo), antioxidantes (que ayudan a prevenir determinadas
enfermedades como el cáncer), hidratos de carbono y proteínas.
2. Porque no contienen aditivos sintéticos -
Los
alimentos ecológicos no contienen aditivos de síntesis que pueden
provocar problemas en la salud tales como insuficiencias cardíacas,
osteoporosis, migrañas y hiperactividad. Cabe destacar que los productos
biológicos, cultivados sin el uso de agroquímicos, respetando los
ritmos naturales y sin aditivos, son equilibrados y muy ricos en
nutrientes. Por otro lado, diferentes estudios han demostrado que no es
imprescindible la incorporación de sustancias de síntesis en el cultivo o
producción de alimentos ni en su conservación posterior. No hace falta
buscar productos fuera de temporada para colmar las necesidades
nutricionales de nuestro organismo.
3. Porque no contienen pesticidas -
Centenares
de pesticidas químicos son utilizados habitualmente en la agricultura
convencional lo que provoca que restos de residuos de pesticidas
aparezcan en los alimentos procedentes de esta agricultura que ingerimos
diariamente. Diferentes estudios toxicológicos realizados demuestran la
relación existente entre los pesticidas y ciertas patologías como el
cáncer, las alergias y el asma.
El uso de pesticidas también es
perjudicial para la salud del trabajador agrícola, un problema serio
especialmente en países en desarrollo, donde el uso de pesticidas está
poco regulado.
A su vez, la utilización de estas sustancias daña el
medio ambiente y conlleva un coste adicional a la sociedad, ya que ésta
debe eliminar los residuos que los pesticidas dejan en la naturaleza.
4. Porque no contienen organismos genéticamente modificados -
En
la agricultura ecológica no se autorizan los organismos genéticamente
modificados (OGM). El cultivo de OGM puede tener consecuencias negativas
para el medio ambiente y faltan investigaciones sobre las consecuencias
a largo plazo del cultivo transgénico; actualmente no existen
resultados científicos que demuestren que el cultivo de OGM y los
alimentos transgénicos sean inofensivos para el medio ambiente y la
salud humana, y se desconoce si la ingesta de plantas modificadas
genéticamente supone un peligro directo para la salud, aunque hay
indicios que muestran una influencia en el metabolismo.
La
agricultura con organismos genéticamente modificados conduce hacia la
uniformidad genética y con ello hacia una erosión genética, lo que
significa una pérdida de variedad, con grandes extensiones de un mismo
cultivo. La agricultura ecológica quiere conservar e impulsar la
variedad genética de las especies y tipos, y con ello la riqueza de los
paisajes de cultivo.
5. Porque no contienen antibióticos -
En
la actualidad existe una preocupación sobre el creciente uso de
antibióticos en la ganadería tradicional y los posibles efectos sobre la
salud humana.
Los estándares de control del reglamento europeo
prohíben el uso de antibióticos en la ganadería ecológica, hecho que
beneficia la salud de los consumidores. El tratamiento veterinario que
se dispensa al ganado, salvo excepciones muy tipificadas, es en muchas
ocasiones homeopático; esto significa que los animales se cuidan de
forma preventiva, evitando la administración de antibióticos,
tranquilizantes u hormonas.
6. Porque son sostenibles con el medio ambiente -
Respetar
el medio ambiente es una de las máximas de los productos ecológicos;
cuando consumimos alimentos de cultivo ecológico colaboramos en la
conservación del medio ambiente y evitamos la contaminación de la
tierra, el agua y el aire.
La agricultura ecológica es la más
respetuosa con la fauna, la que genera una contaminación más baja de
aerosoles, produce menos dióxido de carbono, previene el efecto
invernadero, no genera residuos contaminantes y ayuda al ahorro
energético y de los gobiernos, ya que en el cultivo y en la elaboración
de los productos se aprovecha el máximo de recursos renovables.
Cabe
destacar que la disminución de la diversidad biológica es uno de los
principales problemas ambientales de la actualidad; la agricultura
orgánica preserva las semillas para el futuro, impidiendo, de este modo,
la desaparición de algunas variedades de gran valor nutritivo y
cultural.
7. Porque tienen máximos niveles de calidad -
Los
alimentos ecológicos provienen de la agricultura ecológica, que utiliza
un sistema de producción de la máxima fiabilidad pues está sujeto a una
trazabilidad desde el campo hasta la mesa mediante el Reglamento Europeo
2092/91.
Todos los agentes que intervienen en la cadena
agroalimentaria están sujetos al control e inspección de las materias
primas utilizadas, el proceso de elaboración, el envasado, el
etiquetado, etc. mediante las empresas de control y certificación
acreditadas.
8. Porque son respetuosos con el bienestar animal -
El
reglamento europeo contempla medidas específicas para la ganadería
ecológica en lo que respecta a la habitabilidad en las granjas con el
objetivo de evitar el estrés de los animales y potenciar el crecimiento
en semi libertad.
Este tipo de ganadería permite que los animales
crezcan a su ritmo natural y en unas condiciones de vida adecuadas. Los
animales no son manipulados artificialmente o de manera intensiva para
lograr una mayor producción, ya que, entre otros aspectos, no se
practica la inseminación artificial ni se emplean hormonas.
La
alimentación de estos animales está basada en pastos naturales, leche
preferiblemente de su propia madre, y piensos y forrajes ecológicos,
exentos de pesticidas, fertilizantes y transgénicos. Es importante
destacar que un animal bien cuidado y sin estrés produce más y goza de
más salud.
Otra característica de la ganadería ecológica es que
potencia las variedades autóctonas, que son las que mejor se han
adaptado a las condiciones de la zona.
9. Porque son respetuosos con la naturaleza -
La
agricultura ecológica fertiliza la tierra y frena la desertificación;
favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos; fomenta la
biodiversidad; mantiene los hábitats de los animales silvestres,
permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies; respeta los
ciclos naturales de los cultivos, evitando la degradación y
contaminación de los ecosistemas; favorece la biodiversidad y el
equilibrio ecológico a través de diferentes prácticas: rotaciones,
asociaciones, abonos verdes, setos, ganadería extensiva, etc.; potencia
la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del
sistema agrario; recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al
suelo como compost o abonos orgánicos, y utiliza de forma óptima los
recursos naturales.
En resumen, respeta el equilibrio de la
naturaleza contribuyendo a la preservación del ecosistema y al
desarrollo rural sostenible.
10. Porque son más sabrosos -
Los
productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal y
cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor. Debido a
que las plantas sólo son regeneradas y fertilizadas orgánicamente,
éstas crecen más sanas y se desarrollan de mejor forma, conservando el
auténtico aroma, color y sabor. Por ello, muchos consumidores prefieren
alimentos ecológicos, ya que conservan el verdadero gusto de cada
ingrediente y les permite recuperar el sabor tradicional de los
alimentos. Además, los alimentos ecológicos se conservan mejor que los
convencionales.
En definitiva, los productos ecológicos saben mejor y
son más sabrosos que los alimentos convencionales; sólo hay que
probarlos y comparar.